Para Shannon, su perra Poppy no es sólo su compañera y mejor amiga. Shannon siente que, sin ella, su vida estaría en un serio peligro. Shannon sufre de epilepsia, y Poppy es una perra de alerta médica de epilepsia. Aunque no existen datos científicos claros al respecto y, de acuerdo con National Geographic News, cómo lo hacen resulta un auténtico "misterio", estos perros son capaces no sólo de detectar el ataque de 15 minutos a 12 horas antes de que ocurra (15 minutos a media hora es más común, matiza el Enquirer), sino de avisar a sus dueños de que va a ocurrir y cuidar de ellos mientras está ocurriendo. 

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Esta situación es exactamente la que puede verse en el vídeo abajo. La descripción cuenta cómo Poppy avisó a Shannon de que estaba a punto de tener un ataque epiléptico alrededor de 15 minutos antes de que ocurriera. Así mismo, explican cómo Poppy ayuda a Shannon a superar cada ataque mucho más rápido precisamente lamiéndole la boca, gracias a lo cual, también elimina el exceso de saliva, impidiendo que se ahogue; antes de tenerla, Shannon podía llegar a tardar horas en recuperarse de uno de sus ataques. Se desconoce la causa por la que Poppy, u otros perros similares a ella, son capaces de detectar ataques epilépticos. No obstante, Service Dog Central afirma que las dos teorías más populares al respecto son que los perros son capaces de detectar mediante el olfato cambios bioquímicos en la sangre de sus dueños, o que son capaces de detectar movimientos musculares invisibles para el ojo humano. 

Aunque es bastante común utilizar perros en ataques infantiles de autismo por ejemplo, no lo es tanto encontrar perros capaces de alertar a sus dueños de un ataque de epilepsia que aún no ha ocurrido. De acuerdo con Service Dog Central, sólo el 15% de los perros son naturalmente capaces de detectar ataques epilétpticos de este modo, y es una habilidad que, simplemente, no se puede enseñar. "Puedo enseñarle a un perro a sentarse, a tumbarse o a cazar algo al vuelo, pero no puedo enseñarle a alertar a alguien", dijo Sharon Hermansen, de la Canine Seizure Assist Society of North Carolina (Sociedad de Asistencia Canina para los Ataques de Carolina del Norte), a National Geographic. Desde 1996, la organización ha entrenado con éxito alrededor de una treintena de perros, reforzando los comportamientos que indican alerta mediante premios y entrenándoles a llevar a cabo otras tareas, como quedarse con la persona mientras dura el ataque, ladrar para alertar a otros miembros de la familia o, incluso, a darle a un botón que se instala especialmente en los teléfonos y que llama directamente a emergencias. 

Según algunos entrenadores y varios de los dueños, los perros de alerta les permiten llevar una vida más normal, cuenta el Enquirer. No obstante, los perros de alerta no tienen el mismo éxito con todos los pacientes. Aunque algunos entrenadores, como es el caso de 4 Paws For Ability, sostienen que sí es posible entrenar a los perros no sólo a reconfortar a los pacientes, sino también de alertarles, Epilepsy.com recomienda ser especialmente cuidadoso con promesas semejantes, ya que no existe evidencia científica suficiente para asegurar que es posible entrenar a los perros para llevar a cabo esta tarea. Aunque algunas personas, como es el caso de Shannon, están claramente contentas y Poppy ha ayudado a Shannon a llevar una vida más normal, también hay muchos casos decepcionantes.