La gente que es lo bastante afortunada para vivir con un gato en casa sabe que son animales fascinantes, muy cariñosos, pero también extremadamente impredecibles. Extraños y largos momentos auto-castigados de cara a la pared, saltos salidos como si fuera de la nada, la necesidad de destruir todo lo que se mueva o de tirar al suelo cualquier cosa que esté en los estantes, los ataques de amor que acaban convirtiéndose en un "cariñoso" mordisco...

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Entre las muchas curiosas actitudes y gestos que es posible percibir en los gatos se encuentra ese extraño gesto que realizan cuando huelen algo. Es bastante posible que, tras oler algo, su gato haya caído como en una especie de trance, abriendo la boca para luego retraer los labios como haciendo una mueca. A esto se le llama "reacción o reflejo de Flehmen", y es exactamente lo que le ocurre a la gata que aparece en el vídeo abajo.

El vídeo del usuario 郭恩劭, bajo el título "這腳有毒(This foot is poisonous)!!My cat is a great actress" ("¡¡Este pie es venenoso!! Mi gata es una gran actriz"), fue publicado el 21 de agosto de este año, consiguiendo en poco menos de un mes casi tres millones de visitas. La gata, después de mordisquear el pie de su dueño, se echa repentinamente hacia atrás, haciendo muecas con el labio para, finalmente, acabar tirándose al suelo. Las bromas de los usuarios en los comentarios del vídeo acerca de la necesidad de lavarse los pies no se hicieron esperar. 

Sin embargo, a pesar de todo, el comportamiento de esta gata es lo más normal del mundo. Aunque, de acuerdo con Pet Education, el reflejo de Flehmen ocurre sobre todo cuando los gatos huelen orina, lo cierto es que gracias a este reflejo, los gatos son capaces de analizar en profundidad olores de todo tipo, como explican en Foruras Felinas. Al quedarse con la boca abierta de esta manera, el gato está absorbiendo los olores, transfiriéndolos poco a poco hasta dos pequeños "saquitos" cerrados que tiene entre el paladar y el tabique nasal, llamado "órgano vomeronasal" u "órgano de Jacobson", en honor al cirujano danés Ludwig Jacobson, que lo descubrió en 1913. Gracias a este órgano, las moléculas del olor son identificadas, atrapadas y enviadas al cerebro del animal. 

No sólo los mamíferos, incluidos los humanos, sino muchísimos animales diferentes poseen el órgano de Jacobson, pero sólo los animales ungulados (caballos, ganado, cerdos, entre otros) y los felinos tienen ese curioso gesto, el reflejo de Flehmen, al ponerse a funcionar su órgano de Jacobson. Tal y como explican en Cosas de Gatos, los gatos tienen el reflejo de Flehmen ante todo tipo de olores fuertes, pero sobre todo reaccionan de esa manera ante olores sexuales, siendo ésta la manera que tienen de localizar a compañeros disponibles, así como gracias a esto son también capaces de localizar a animales enfermos e incluso identificar de qué tipo de animal se trataba. 

Aunque han aparecido muchos artículos acerca de cómo la pequeña gata del vídeo "se desmaya del asco" o "se asusta ante el olor de pies de su dueño", lo cierto es que esa "cara de espanto" simplemente se debe a que puso su órgano vomeronasal a funcionar. Lo de seguir mordiéndole y tirarse al suelo al final no es más que una de esas adorables e inexplicables peculiaridades de nuestros pequeños amigos felinos.