*Advertencia: algunas de las imágenes y la historia que aparecen en este artículo pueden dañar la sensibilidad de algunas personas. 

'Niña de la ira' narra la historia de cómo la pequeña Beth Thomas y a su hermano fueron acogidos por una familia adoptiva sin que ésta pudiera siquiera imaginarse los horrores que ocultaba su pasado. El vídeo abajo muestra el documental de la HBO producido en 1990 por Gaby Monet, narrado por Joel Craiger, y en el que Ken Magid, un psicólogo clínico especializado en abuso infantil entrevista a la pequeña Beth. La historia fue tan popular que, en 1992 se realizó el docudrama del mismo nombre. La inocente imagen de la niña cambiando de posición en el sofá y asintiendo ante las preguntas del terapeuta adquiere un tono absolutamente siniestro en el momento en que se escuchan no sólo las respuestas de la niña, sino el tono de su voz. 
Publicidad
Tim, un pastor baptista, y su mujer Julie, que por entonces llevaban casados 12 años, no podían tener hijos, así que la adopción de Beth y Jonathan, que realizaron en 1984 cuando Beth thenía 19 meses y Jonathan 7, fue algo que recibieron como una bendición. Sin embargo, su alegría se vio truncada muy pronto. Sólo habían pasado dos meses desde la adopción cuando los padres adoptivos empezaron a conocer algunos terribles sucesos de la vida de los dos pequeños. Cuando fueron recogidos por los servicios sociales, los dos niños habían sido encontrados en un grave estado de malnutrición y abandono, así como parecía haber pruebas de que habían sufrido abusos sexuales por parte de su padre biológico. Descubrir los secretos de dicho pasado hicieron que Tim y Julie Thomas comenzaran a entender muchas cosas acerca del comportamiento de sus recién adoptados hijos, tal y como el pastor explica en el vídeo abajo. 

Los terribles acontecimientos sufridos durante su más tierna infancia habían llevado a Beth a desarrollar un comportamiento que no podía ser más preocupante para sus nuevos padres. La niña exhibía un comportamiento agresivo y violento hacia ellos, pero también hacia las mascotas de la casa y otros animales, a los que torturaba clavándoles alfileres. Sin embargo, el más afectado por la agresividad fuera de control de Beth era el pequeño Jonathan que, a menudo, aparecía lleno de moratones o se quejaba de dolores en el estómago y en la cabeza debido a los golpes que Beth le propinaba a menudo. La conducta sexual de la niña también parecía fuera de control, siendo así mismo su hermano la principal víctuma del mismo, ya que, de hecho, también llegó a abusar sexualmente de él en diversas ocasiones. Las agresiones de la pequeña llegaron a tal límite que los padres adoptivos se vieron obligados a encerrarla en su cuarto por la noche para evitar sus incursiones a la habitación de su hermano. 

De acuerdo con Connell Watkins, que sería la futura psicoterapeuta de Beth, el problema era que, debido a los terribles abusos que había sufrido por parte de su padre, la niña estaba tan traumatizada que nunca fue capaz de desarrollar la capacidad de amar, establecer lazos reales o confiar en otras personas, así como tampoco había sido capaz de desarrollar una consciencia acerca del bien y del mal ni la capacidad de sentir remordimientos. El diagnóstico de Watkins fue que Beth sufría de un severo "desorden reactivo del apego". Las respuestas que la niña da a las preguntas del doctor Magid de hecho apoyan dicha interpretación, ya que la niña parece entender que las cosas que hacía no eran "buenas", pero no da señal alguna de culpabilidad o remordimiento, como si no entendiera por qué hacer cosas malas está mal. El comportamiento y la misma actitud de Beth hacia su propio comportamiento hizo que su psicoterapeuta, el doctor Magid, decidiera separarla temporalmente de su familia. 

Fue entonces cuando, en 1989 Beth pasó por la controvertida y conocida como "terapia de apego", una terapia que pretende reducir la rabia descontrolada de los pacientes. La idea es que, mediante la reducción de sus mecanismos de defensa al ejercer el más estricto control sobre sus pacientes, estos aprenderán a desarrollar lazos y relaciones humanas, en definitiva, serán capaces de desarrollar apego. Los métodos incluyen desde privación de alimentos hasta el aislamiento y otros métodos que muchos consideran violentos e inhumanos. Esta terapia del apego no es considerada una terapia psicológica real por la mayoría de círculos psicológicos y muchos la han tachado de ser no sólo pseudo-científica, sino también abusiva y un peligro para aquéllos que son sometidos a ella, habiendo de hecho 7 casos diferentes de niños fallecidos debido al uso de dicha terapia. Los casos más famosos son probablemente los de Candance Elizabeth Newmaker, que murió ahogada durante una sesión terapéutica en abril del 2000 con la misma terapeuta de Beth, Connell Watkins, y el de los Gravelles, un matriomonio que fue acusado de abuso infantil cuando se descubrió a los 11 niños con necesidades especiales que habían adoptado encerrados en jaulas; al parecer, el matrimonio alegó que dichos encierros eran por el bien de los niños y mantenerles a salvo unos de otros. 

Aunque en el documental se explica cómo dicha terapia ayudó a Beth a controlar su agresividad y, de hecho, a mejorar hasta el punto de convertirse en una mujer capaz de adaptarse y vivir en sociedad - Beth es enfermera titulada y una gran defensora de la terapia del apego, algunos psicoterapeutas como José Luis Cano sugieren que, realmente, Beth sólo aprendió a "fingir"; a manipular sus sentimientos de ira, desactivándolos de manera que le permitan funcionar como una más en sociedad y que no se le puede considerar curada ya que nadie trató la raiz del problema, es decir, el dolor y odio de la niña, sino sólo sus consecuencias. A pesar de que Beth parece ahora integrada en la sociedad y no revela signos de violencia o agresividad, parece imposible no preguntarse si es seguro decir que "está curada" simplemente porque su dolor no tiene consecuencias para los demás. La triste y terrible historia no sólo de Beth, sino de todos estos niños, demuestra las terribles consecuencias del abuso infantil en sus dos extremos.