El Brutalismo es un estilo arquitectónico que fue prominente sobre todo entre los años 50 y 70. Derivándose su nombre del francés béton brut, que significa "cemento bruto", el estilo de diseño rechazaba los detalles decorativos desenfadados, optando por enfatizar la fuerza, la estructura y la función. El estilo fue muy popular para los edificios educativos y gubernamentales, así como para rascacielos y centros comerciales. 

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Los diseñadores griegos Laertis-Antonios Ando Vassiliou y Pantelis Kampouropoulos, de la Open Platform for Architecture, decidieron tomar esos elementos y añadirlos al diseño de casa más brutal con el que nos hemos topado. 

La primera vez que uno se acercase a este remoto lugar al borde de un acantilado en el mar Egeo en Grecia, probablemente no notaría nada. En lugar de estar aproximándose a una mansión dibujándose imponentemente contra el horizonte, sólo una vez allí el visitante podría percibir la extraordinaria estructura penetrando y escondiéndose en el paisaje. 

A pesar del diseño de incógnito, cualquiera que se acercara a la entrada quedaría maravillado ante la primera de sus impresionantes características. 

La piscina de la azotea muestra un diseño continuo, que se abre sobre el Mar Egeo. Parece que fluye directamente hacia las aguas del océano, y la atrevida falta de medidas de seguridad al borde del acantilado parece exigir que sólo los más valientes residan aquí. 


Pero la larga lista de extraordinarias características de este diseño arquitectónico no acaba aquí. 

Hay un descenso de 50 escalones desde la entrada principal (también accesible mediante un ascensor) hasta una alta puerta rotatoria construida a partir de madera envejecida. El largo camino es parte del ritual mismo, ya que la vista de nuevo vuelve a hundirse en el océano. No es posible evitar considerar cómo la serenidad del agua enmascara su feroz poder. 

Cualquiera que no se atreva a caminar por el borde del acantilado puede detenerse en el balcón exterior para regalarse una vista panorámica del mar. 

El gran interior de tipo loft se ilumina dinámicamente con la luz natural que se filtra a través de la preciosa piscina con fondo de cristal, así como a través de la pared también de cristal que da al océano. 

La luz cambiante y su filtrado a través del agua le da una mejor textura al diseño minimalista. 
 

La honestidad arquitectónica del diseño brutalista añade todos los elementos decorativos necesarios en el salón abierto, y toda la atención se centra en lo natural, en lugar de en objetos fabricados por el hombre. 

Una pared de espejos en el dormitorio principal dobla el efecto, asegurando que la primera vista y el primer pensamiento del residente sea el agua. 

El diseño en cemento del espacio principal se vuelve más cálido gracias a una chimenea y a los bancos forrados en madera. 

Más allá del espacio principal se encuentran los otros espacios requeridos en un hogar. Manteniéndose fieles al diseño minimalista en toda la casa, la zona de comedor se abre a la cocina abierta.  

A pesar de carecer de la grandeza de las vistas del dormitorio principal, la esquina acristalada que constituye el dormitorio de invitados provee a los visitantes con la opción de elegir entre las vistas o una mayor privacidad. 

La casa incluye también un baño, espacio de almacenamiento y un lavadero. 


Aunque evidentemente no se trata de la casa de los sueños de todo el mundo, para el hombre o mujer cuya compostura de acero y fuerza cruda pueda compararse a la de un hogar como éste, la Casa Brutale se convierte en la perfecta fortaleza escondida para reflexionar acerca de los grandes misterios de la vida.