El verano es la estación de la infancia, un dorado descanso de tres meses de la cansada institución escolar. Tan pronto como el último timbre de la escuela suena, sales por la puerta sin siquiera mirar atrás. Es uno de los pocos momentos que, como niño, se tiene verdaderamente libertad. Se tiene el mundo entero al alcance de la mano y puedes hacer lo que quieras, siempre y cuando mamá esté dispuesta a darte permiso. 
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Existen numerosas actividades que pueden mantener a los niños ocupados durante los meses estivales; todas, desde deportes como el fútbol y el baloncesto, hasta hacer camping o simplemente explorar la naturaleza, son estupendas maneras de pasar el tiempo durante esos largos días de verano. No obstante, con el verano también llega algo absolutamente inevitable: el calor. Es casi una cruel ironía que durante la estación en la que se tiene más tiempo libre sea casi insoportable estar fuera algunos días. 

Algunas de las mejores actividades veraniegas son las que te permiten pasar un buen rato al mismo tiempo que combaten el calor. La más obvia es la piscina pero, muchas veces, ir a una piscina pública puede convertirse en una experiencia poco agradable. En los días extremadamente calurosos, las piscinas públicas normalmente están hasta arriba de gente, y no sólo eso: muchas veces, ni siquiera se tiene verdadero espacio para nadar. Los lagos pueden ser una mejor alternativa, ya que tienden a ser mayores en tamaño, pero no todo el mundo tiene fácil acceso a uno y algunas personas lo encuentran incluso aburrido. Esto nos lleva a una tercera alternativa: los parques acuáticos. 

Los parques acuáticos son un modo genial de combinar la posibilidad de refrescarse con la emoción de un poco de acción y aventura. De acuerdo con la World Waterpark Association ("Asociación Mundial de Parques Aquáticos"), en el verano de 2009, alrededor de 80 millones de personas sólo en Norteamérica visitaron parques acuáticos. El vídeo que aparece abajo muestra la grabación del BSR Cable Park, que se encuentra en Waco, Texas. El mismo parque ofrece muchísimas y diversas opciones, pero este tobogán acuático es probablemente lo que se lleva la palma. 

Es un lugar que nos permite recordar la emoción que sentíamos de niños cuando sonaba el timbre final de la escuela. Un tiempo en el que nos dábamos cuenta de que el mundo entero se abría ante nosotros, y durante el cual aprovecharíamos al máximo cada segundo en el que podríamos estar pasándolo bien. Los lugares como estos deberían ser disfrutados más a menudo por los adultos, ya que cuanto más a menudo podamos volver a reconectar con nuestro niño interior, mejor.