Los fenómenos naturales pueden ser muchas veces tan hermosos como terroríficos al mismo tiempo. Los remolinos de agua naturales son particularmente notables, ya que tanto su tamaño como su impacto pueden variar increíblemente. Janis Astics tuvo la suerte de capturar en vídeo un remolino aparentemente inocuo cerca del banco del río Daugava en Dviete, Letonia. Poco después, no obstante, este pequeño remolino creció substancialmente tanto en fuerza como en tamaño. 
Publicidad
Astics lo denominó "El increíble y monstruoso remolino" que, durante los 20 primeros segundos del vídeo, parece ser una completa exageración. Sin embargo, según avanza el tiempo, el remolino comienza a tragar pedazos de hielo cada vez más grandes, detritos y ramas de todo tipo. Finalmente, incluso un enorme pedazo de hielo, mucho más grande que la superficie del remolino, es succionado por el vórtice. 

Con una elección impecable del momento más oportuno, Astics fue capaz de capturar el crecimiento y las expansión del remolino en vídeo. A pesar de su magnificencia, normalmente es imposible observar fenómenos de este tipo de cerca. El vídeo abajo de Janis Astics comparte un especial momento a pequeña escala de cómo los remolinos crecen en la naturaleza (los resultados más increíbles ocurren después del minuto 4:00).  Mientras vean el vídeo abajo, asegúrense de mantener los ojos en el medio del remolino.  


Observen cómo las enormes cantidades de materia absorbidas parecen desaparecer sin dejar rastro. ¿Dónde acaban todos estos detritos? Para hacernos una idea del destino de todos estos detritos y hielo, es necesario entender cómo funcionan los remolinos. 

Un remolino es una corriente circular de agua que, típicamente, surge cuando dos corrientes opuestas se encuentran. Según las corrientes comienzan a mezclarse, se forma un embudo de agua debido al Efecto Coriolis, de un modo similar al que las bañeras se vacían cuando se destapa el desagüe. Para ilustrar por completo dicho efecto, el vídeo al final del artículo demuestra cómo se ve un remolino bajo el agua. 

A través del vórtice, se fuerza a los detritos a ir hacia abajo y, normalmente, acaban siendo expulsados por el extremo final del embudo. En el caso del remolino que aparece en el vídeo arriba, las enormes cantidades de material absorbidos por él probablemente acabaran en el fondo del río, o posiblemente expulsados bajo el agua, sólo para acabar apareciendo río abajo.