Cuando vimos las primeras imágenes de este hombre tirando de la cadena, no sabíamos qué esperar. Segundos después, nuestras mandíbulas dieron contra el suelo. 


¡No me puedo creer que todavía no fabriquen los wáteres de esta manera!
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La simpleza de este wáter con auto-limpieza es absolutamente brillante. Por mucho que lo intentemos, nosotros los hombres no siempre conseguimos que hasta la última gota acabe dentro de nuestro objetivo de porcelana. Un invento como éste no sólo ayuda a solucionar este problema, sino que también elimina esas vergonzosas discusiones que tienen lugar cuando tu amada descubre tu "mala puntería". 

No hace falta decir que yo necesito uno ya pero, ¿qué pensaron ustedes de este innovador inodoro? ¿Querrían tener uno en casa? ¿Hay algo que les gustaría que hiciera su  wáter? Por favor, compartan con nosotros lo que pensaron abajo, en la sección de los comentarios.