Conozcan a Rafi, un labrador negro al que le emociona mucho la nieve, tal y como puede verse en el perfil de su dueño, en RumbleViral. Es posible que no tenga muy claro de qué se trata pero, como a muchísimos perros, a Rafi le encanta jugar con toda esa suave y acolchada "cosa" blanca. Sin embargo, parece que este perrito lo lleva al siguiente nivel. Su dueño que, de acuerdo con otro vídeo de su perfil se llama Joe, es prácticamente incapaz de aguantarse la risa mientras graba a Rafi jugando. 

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En un artículo con The Dodo, el experto y psicólogo de perros Stanley Coren explica que a los perros les encanta la nieve porque la perciben como algo divertido con lo que jugar. Básicamente, los perros son como niños. Coren afirma, "A los perros les gusta poder manipular el ambiente. Jugarán con un montón de hojas, igual que lo haría un niño de dos años — la mente de un perro se parece mucho a la de un pequeño de esa edad." Por ello, no sorprende demasiado ver a este labrador dando volteretas y lanzando su cuerpo como si de un trineo se tratase, disfrutando tantísimo de este país de las maravillas nevado. Peter Borchelt, un experto en comportamiento animal, parece estar de acuerdo con Coren, añadiendo que, del mismo modo que los niños pequeños, para algunos perros la nieve será más divertida que para otros. “Los perros jugarán con algo que sea interesante y que se mueve de manera diferente -- que se les aparezca como algo interesante. Pero algunos sólo jugarán un poco y entonces se aburrirán, mientras que a otros les encantará". 

The Dodo cita otra explicación por parte de Coren de esta diferencia entre el comportamiento de ciertos perros en la nieve. Evidentemente, los perros con un pelaje más espeso, como lo pueden ser los huskys o los san bernardos, disfrutarán más de la nieve que perros con un pelaje más fino, como los chihuahuas, que se quedarán fríos mucho antes. 

Al respecto, el blog Cuida Tus Mascotas hace una lista con una serie de precauciones. Si la temperatura es demasiado baja, hay que tener cuidado de que el perro no pise en nieve completamente congelada y se lesione al resbalar. Así mismo, hay que cerciorarse de que no haya objetos escondidos entre la nieve, como cristales que puedan dañar las patas de nuestros peludos amigos. A los perros les suele gustar comer nieve, pero esta es una cuestión con la que hay que ser especialmente cuidadoso, ya que, aunque no sea visible, es posible que en la nieve haya alguna sustancia tóxica, o que el exceso de nieve baje la temperatura del perro y le cause una hipotermia. Finalmente, aconsejan que es mejor dejar al perro jugar con la nieve en pequeñas dosis y que pase un pequeño disgusto al obligarle a dejar la nieve que dejar que caiga enfermo por un descenso excesivo de su temperatura corporal. Aunque tenga que ser simplemente en pequeñas dosis, no obstante, resulta prácticamente imposible no sentirse feliz cuando se ve a un perro derrochar alegría como en el caso de Rafi.